top of page

    Ser emocionalmente sanos

    Actualizado: 7 jul 2020

    Nos sorprende cuando sabemos de alguien a quien le dicen que le quedan dos meses de vida, cuando en realidad todos podemos estar viviendo los últimos dos meses de nuestra vida.


    Nos impresiona cuando a un ser querido le diagnostican cáncer o alguna enfermedad terminal y lentamente se va consumiendo por dentro, cuando en realidad, todos nos consumimos día a día, lentamente, con pensamientos y actitudes destructivas, hacia nosotros mismos y hacia los demás. En nuestro interior habitan tumores más grandes que un cáncer. Puede habitar una profunda tristeza disfrazada de bromas y risas. Una insatisfacción personal enmascarada de proyectos exitosos. Una carencia afectiva detrás de una envidiada vida social. Tumores que nos restan energía y van matando nuestro ser. Veo a mucha gente interesada en cuidar su cuerpo, estar en forma y mantenerse dentro de su peso ideal, pero emocionalmente consumidos en tristeza, angustia e infelicidad. Conozco ejecutivos intelectualmente interesantes, pero emocionalmente desconectados de sí mismos. Trabajé con directores que lideraban equipos de trabajo exitosos, envueltos en una lucha interna consigo mismos. Trato con personas sumamente talentosas, con un gran miedo a descubrir lo que hay en su interior. Como si tocar fondo fuera cosa de perdedores. Como si aceptar que ya no puedes más, te quitara el derecho a ser amado y admirado. Como si reconocer que ya no sabes cómo seguir, te restara valía. ¡Todo lo contrario! Disfrutar la delicia de caminar sin cargas – sin tumores – es de las cosas más lindas que existen. Ese momento cuando nos rendimos y nos dejamos llevar por nuestra intuición más que por la razón, es cuando surge una versión mágica de nosotros mismos, algo mucho mejor que la versión que estamos dejando atrás y que tanto miedo nos daba enfrentar. En ese momento surge nuestra libertad, nuestra ligereza, nuestro verdadero yo. En ese momento llega nuestra sanación.

    Comentarios


    bottom of page